El éxito auténtico 1

Cuando un familiar, un amigo o un conocido nos deja, la pena nos embarga y lloramos no solo por su ausencia sino por nosotros mismos que hemos de aprender a vivir sin aquella presencia.

Pero si la vida del que ha marchado ha sido plena y basada en el éxito auténtico, nuestra pena pasará de ser amarga a ser dulce y eso favorecerá la aceptación.

En esta y las próximas entradas del blog iremos reflexionando sobre este éxito auténtico, que es distinto para cada uno de nosotros, porque somos seres individuales con características específicas que requieren gratificaciones distintas.

El éxito auténtico es disponer de suficiente tiempo para dedicarte a actividades personales que te aportan placer, suficiente tiempo para cuidar de tu hogar, atender el jardín, alimentar tu alma.

La clave está en las últimas palabras: alimentar tu alma.

Y como alimentamos el alma? gratificándola con actividades que nos llenan, que nos gustan, quizá absurdas a ojos extraños, pero que, realizándolas, desaparece el tiempo y el lugar, es decir, eres tu mismo simplemente. El cuidado del jardín, de un balcón, de tres macetas o de una jardinera en la cocina puede cumplir este servicio. Las plantas agradecen no solo el agua, también tu mirada atenta, observadora de cómo están las hojas, los brotes, las flores. Y su agradecimiento se manifiesta en pocos días. Las ubicación de una planta es muy importante, porque el exceso de sol o de sombra, incluso corrientes tóxicas de la salida de humos pueden hacer que la planta no muera, porque tiene cuidados mínimos, pero solo sobrevive.

Lo mismo ocurre con las personas, que si están desubicadas no florecerán.

Deja un comentario