Cajón de sastre

A fin de experimentar cierta serenidad durante los días de nuestra vida, debemos descubrir la doble naturaleza del tiempo, que los antiguos griegos llamaban Kronos y Kairos.

Kronos representa relojes, fechas límite, calendarios, agendas, gráficos, horarios y despertadores. Kronos es el aspecto negativo del tiempo. Nos persigue, es el tiempo del mundo.

Kairos significa lo trascendente, la infinidad, la reverencia, la alegría, la pasión , el amor, lo sagrado. Kairos es el aspecto positivo del tiempo. Es la libertad de huir de la cárcel de nuestro yo. Es el tiempo del Espíritu.

Existimos en Kronos y ansiamos hallarnos en Kairos. Esa es nuestra dualidad.

Kronos requiere velocidad para no malgastarlo.

Kairos necesita espacio para ser saboreado.

Hacemos en Kronos y en Kairos podemos ser.

¿Como podemos sustituir Kronos por Kairos?

Disminuyendo el ritmo de nuestra vida.

Concentrándonos en una sola cosa cada vez.

Haciendo lo que debemos hacer como si fuera lo más importante en aquel momento.

Fingiendo que disponemos de todo el tiempo del mundo, a fin de que nuestro subconsciente lo asimile y convierta en realidad.

Concediéndonos el tiempo necesario.

Solo lleva un momento cruzar la distancia que separa Kronos de Kairos; pero se requiere un MOMENTO. Lo único que pide Kairos es que nos detengamos unos instantes para oir la música de las esferas.

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