Cajón de sastre

El escrito de hoy está extraído del libro del maestro de kábala Mario Satz, «El ábaco de las especies » y en la página 173 narra lo siguiente:

Un hermoso relato legado por los maestros de la Kábala hebrea insinúa que para adentrarse en la enseñanza, en los estrechos pasadizos del significado de la Torá, nos son dadas la curiosidad y un manojo de llaves, cada una de las cuales corresponde a un pasaje diferente del texto escrito……..Al principio de nuestra labor, ninguna llave encaja en ningún sitio, por lo que llegamos a pensar que es casi imposible abrir las puertas del conocimiento. No obstante, con el tiempo y la práctica, coincidencias y sincronías nos despiertan a los contenidos latentes. Entre la cuarta y la quinta llave que manipulamos hay menos distancia que entre la primera y la segunda. Poco a poco nuestras llaves no se diferencian de nuestros dedos, ojos, labios y mente. Nosotros SOMOS el manojo de llaves, y los espacios de comprensión que hemos ido abriendo establecen conexiones entre ellos sin demasiado esfuerzo.Si acaso ocurre que un día llegamos a introducir la última llave para abrir la última puerta del universo, que es también la de la Torá, las cuatro direcciones que nacen bajo nuestros pies, el cenit y el nadir, se iluminan de pronto con un fulgor ambarino, de un amarillo oro, translúcido, solar, y entonces comprendemos en la fugacidad de un parpadeo que – en verdad- no ha habido puertas ni ventanas, cerraduras ni llaves, ni siquiera un libro.

Lo abierto estaba a nuestra disposición desde el comienzo mismo.

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