El consultante de Tarot, cuando se encuentra con la carta de la Torre, ya imagina desastres infinitos en su vida. Siempre intento tranquilizarle señalándole que el edificio, la Torre en sí no sufre ningún deterioro.
La Torre representa nuestra persona, nuestra realidad física, que se mantiene bien firme sobre sus cimientos. Solo en la cabeza se da el cambio, porque un rayo penetra y derriba la corona con la que nos habíamos creído reyes de nuestras opiniones y de nuestros juicios.
Es el momento en que el inconsciente que tan bien guardaba la Papisa, recibe la luz. Ya antes en el Colgado, este inconsciente se había empezado a perturbar, pero ahora sufre la intromisión de una nueva forma de percibir la realidad. En realidad, dejamos de estar encerrados en una cárcel ideológica, de ideas, para salir y contemplar la verdadera realidad.
Pero esto da miedo, requiere prudencia y sensatez ! como si hasta ahora las cosas hubieran ido tan bien!.
La Torre simboliza el asombro de una situación nueva, un abrir la mente a otra alternativa, un dejar de ver las cosas como siempre se ha hecho; da alas a atreverse, a dejar los caminos trillados por la costumbre.
Pero todo depende si la Torre se la hace uno mismo o es la vida la que se encarga de esta misión. Es importante recalcar que tanto la figura del Colgado como las dos que se precipitan de la Torre, no pierden su dignidad en su vestimenta, manteniendo incluso una cierta elegancia en su caída, preparándose para el impacto con las palmas de las manos dispuestas.
Esta es la esperanza que quiere transmitir la carta y el Tarot en general: errar es de humanos y para crecer se han de tomar decisiones que pueden parecer el fin de nuestro mundo. Pero hay un mañana y un dia soleado en medio de la naturaleza : la carta de la Estrella.

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