Hemos estudiado a nuestro Loco decidiendo por sí mismo en este momento de su crecimiento.
Cuantas veces en la vida retrocederemos a este instante en que desoyendo consejos y sugerencias, nos pondremos el mundo por montera y haremos aquello que más nos apetece. Y con cada nueva experiencia sabremos y aprenderemos si valía la pena tanta decisión.
De momento, nuestro héroe o heroína se sube a un Carro, vestido con coraza y todo lo que ha `podido utilizar de las cartas anteriores. Fijémonos en el báculo o varita mágica que sujeta en su mano derecha. A diferencia del Mago que la mantenía erecta señalando la procedencia de su energía, en este momento, considera que la energía la proporciona él mismo, así de seguro y engreído se siente. El Ego ya ha aparecido en todo su esplendor y no quiere oir hablar de ayudas de extrañas procedencias, de ahí tambien el dosel que cubre el vehículo. Seguramente ha visto el ángel de la carta anterior y no quiere saber nada que no controle él mismo.
Y ahí está su fallo: creerse controlador de la situación. La carta es símbolo de voluntad, de tenacidad por conseguir una meta, de un proyecto que se pone en movimiento gracias al tesón, a la perseverancia de la voluntad y casi siempre indica éxito. Pero, siempre hay un pero, estamos en un momento del crecimiento que se confía únicamente en las propias fuerzas, es el número 7, muy al principio y esto es siempre lo que suelo advertir al consultante cuando se entusiasma con la aparición de la carta.
Nuestro héroe no sujeta a los animales que han de arrastrar el vehículo, sus emociones, y lo más probable es que en una curva demasiado cerrada vaya a parar a la cuneta.
Fijémonos también en el cuadrado blanco en medio del pecho: estamos instalados en la materia y no será hasta la carta de la Templanza, cuando este cuadrado se convertirá en un triangulo.
En la carta observamos los edificios que nos recuerdan al Emperador, el agua que nos habla de la Papisa, la vegetación que nos remite a la Emperatriz, las máscaras de los hombros que utilizaban los Sumos Sacerdotes. La carta es un compendio de las seis anteriores y esto también lo veremos en las otras dos hileras inferiores. Hay un hilo conductor que nos emplaza a observar como cada carta integra la anterior.
Pero por qué se habla de un carro y no del que lo conduce? Es que quizá nos hemos de fijar precisamente en esto?

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