El Mago tiene una idea, que procesa la Papisa, la Emperatriz le da forma y el Emperador la materializará. Esto que parece tan sencillo es lo que sucede en la consciencia cada vez que pensamos que SE nos ha ocurrido una idea. En realidad, la idea se te ha dado, ha llegado a tu consciencia gratuitamente y a partir de este momento cada uno es libre de hacer lo que quiera con ella. Muchas ideas quedan solo en eso, en su potencial y nada más, o sea Mago. Otras, se piensan, se les da vueltas y se puede decidir seguir o quedarse en modo Papisa. Pero a veces, se intuye factible y se sigue formando ya un entramado, una urdimbre con esa primera idea, señal de que la Emperatriz está trabajando. Pero cuando finalmente de a luz, quien pagará los gastos? pues el Emperador, que simboliza la seguridad y la serenidad económica, la materia pura y dura. Siempre que en una lectura, en la respuesta aparece el Emperador, se incrementa la esperanza de poder ver y tener en tus manos aquello que ha suscitado la pregunta.
Hago hincapié y temo hacerme pesada, que estamos estudiando el simbolismo de las cartas exclusivamente como crecimiento de una consciencia. Olvidemos la figura paterna, un jefe en el trabajo y todos los demás símbolos.
La consciencia necesita en este momento de su crecimiento, un ancla, una seguridad material. Porque las cuatro primeras cartas también son los cuatro elementos : Aire, Agua, Fuego y Tierra. El Mago tendrá la volatilidad del aire, rápido como una chispa, un instante; el Agua acompaña a la Papisa y su adaptabilidad, el Fuego inflamará a la Emperatriz que arrasará con su creatividad y finalmente la Tierra pondrá los cimientos duraderos y permanentes a la idea del Mago.
La consciencia ha empezado su andadura con una personalidad aún inmadura y un ego que empieza a dar muestras de su carácter. Estamos en la mitad de la primera hilera de cartas de los arcanos mayores. Vamos a ver como esta consciencia empieza a salir del núcleo familiar, de su zona de confort y se encuentra con el mundo.

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