Vocación, función y misión

El hombre debe descubrir con el transcurso de los años cual es su misión, lo que él debe ser y hacer para responder a lo que hay en él y llegar así a su cumplimiento plenamente.

Función y misión se confunden inicialmente. La vocación evolucionará hacia la misión según los progresos que haga el hombre para mantenerse lo más posible en línea de su ser frente a los acontecimientos.

No hay misión que no haya comenzado de antemano como vocación. Pero la vocación que no llega a la plenitud de la misión, degenera tarde o temprano en función.

La misión crece desde la profundidades, la función puede ser impuesta.

La misión es personal, solo se le propone a él y no está dictada por la utilidad. Aparta al hombre de los caminos normales, no encuentra señalizaciones. Nadie puede ayudarle, quizá alguien lo aliente, pero seguro que no le faltarán críticas.

A veces la misión llega a desaparecer del horizonte del hombre, que la olvida, pero lo cierto es que la misión madura secretamente en él.

La diferencia entre la función y la misión es que la primera no extrae del hombre más que lo que necesita y no le da otra cosa que la satisfacción de servir mientras haga falta.

Para el hombre, la misión es, ante todo, la acción privilegiada por la que crece mejor en la captación de su ser y le ayuda a adentrarse en su existencia. El hombre puede desempeñar distintas funciones, sin embargo su misión es una.

Para ampliar este tema, el libro » el hombre en busca de su humanidad » de Marcel Légaut es fundamental.

Una respuesta a “Vocación, función y misión”

  1. Buenos días, ¿sería posible hacer una consulta on-line con usted? ¿Me podría facilitar la manera de contactar? Muchas gracias de antemano. Un saludo.

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