En pleno siglo XXI, hablar de reverencia puede parecer entrar en parcelas serias, quizá en conceptos obsoletos y actitudes de siglos anteriores. Pero, qué distinto sería el fluir de la humanidad si esta palabra y lo que comporta formara parte del día a día de todos nosotros.
¿Qué es reverencia?
la reverencia es comprometerse con una forma y una profundidad de contacto con la Vida que está mucho más allá del cascarón de la forma, es decir, que tiene que ver con la esencia. La reverencia es entrar en contacto con la esencia de cada cosa y de cada persona, planta, ave y animal.
El despliegue de la vida, el proceso de maduración, el proceso de crecimiento es de tal calibre que uno se ha de aproximar con reverencia, honrando a la Vida y aceptando que toda vida es valiosa.
Reverencia NO es respeto. El respeto es un juicio, es una respuesta a unas cualidades que admiramos o que nos han enseñado a admirar. Es posible respetar a una persona y no respetar a otra, pero no es posible reverenciar a una persona sin reverenciar a todas las personas.
La percepción de reverencia nos permite ver la interdependencia entre las distintas especies desde una perspectiva más amplia y compasiva.
Pero la ausencia de reverencia en nuestro viaje hacia el poder auténtico, nos lleva frecuentemente a experiencias vitales de victimización, generando los papeles de víctimas y verdugos.
La reverencia es una percepción del alma. Sólo la personalidad puede percibir la Vida sin reverencia.
La decisión de convertirse en una persona reverente es esencialmente la decisión de convertirse en una persona espiritual. Actualmente no hay lugar para la espiritualidad dentro de la ciencia, de la política, de los negocios etc. Los negocios sin reverencia o la política o el sexo , son un reflejo de una sola cosa : un alma que hace presa sobre otra alma más débil.
Nuestra especie ya no es humilde, ni tiene reverencia, es arrogante y prepotente.

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