Leo es un signo de fuego y todos los signos de fuego, Aries y Sagitario, tienen que ver con la transformación y el desarrollo del yo. En Leo, el individuo se separa de su pertenencia al colectivo y se convierte en un ser individual autosuficiente. Leo es el punto central del espacio vital que él mismo se ha creado. En Aries, el fuego ayuda a la construcción del yo, en Leo a la auto experimentación y en Sagitario al desarrollo de la conciencia individual, o sea al espíritu en Aries ,el alma en Leo y el cuerpo en Sagitario.
Leo se percibe como el motivo y la causa de todo lo que se mueve a su alrededor y en ocasiones esto le conduce a exigir el reconocimiento y la estima de sus semejantes, sobrevalorando su propia importancia. En cambio, otras veces le ocasiona sentimientos de desaliento y autodesprecio. En una reunión de amigos le gusta ser el centro y si no lo consigue y alguien le eclipsa, se notará mucho su decepción y se quedará triste en un rincón.
Su planeta regente es el Sol y esto hace que le guste exhibirse pero la identificación excesiva con su papel le acaban provocando una constante lucha con sus propios sentimientos de autoestima, puesto que lo que está presentando el entorno no se corresponde con su yo ideal. Cuando Leo no se encierra en sí mismo con falso orgullo y tiene el corazón en su sitio, será capaz de dar y recibir.
Un personaje Leo en una lectura será difícil porque no le gusta ser desmantelado. Muchas personas usan su energía anímica en mantener por todos los medios la máscara y evitar que alguien pueda mirar en su interior.

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