Dejamos instaladas a las Reinas en su lugar y a las Sotas dudando si entrar o dirigirse a otro palo.
Los Reyes están también muy satisfechos en sus tronos, pero ya no con aquella complacencia que encontrábamos en las Reinas. Corresponden al Papa, Enamorados y Carro de los arcanos mayores, o sea que podemos imaginar una inquietud para algo nuevo, algo más satisfactorio si es posible.
El Rey de espadas, hijo del Emperador, será aquel que pondrá en marcha los proyectos de su padre, hará cumplir sus leyes y obedecer sus normas de conducta. Será el brazo de la ley y será temido por su eficacia y contundencia. El padre, el Emperador, transmite autoridad. El hijo, temor. Todos hemos de ser en algún momento de nuestra vida este Rey o Reina, aunque nos pese. Alguien ha de atreverse a hacer cumplir las leyes y las normas, sino este mundo sería la selva.
El Rey de Bastos, es el que se complace más de su situación y comparte con la Reina este sentimiento. Como pareja de Reyes son los que actúan unidos como tales, mientras que con los otros palos, se podría decir que cada uno va a su aire.
El Rey de Copas, con el trono sobre las aguas sufre de movimiento contínuo, y esta inestabilidad le irrita porque sabe que es Rey y ha de comportarse como tal, pero es muy difícil y esto provocará una división en su personalidad, a saber, fuera, en el exterior será aquel personaje que en todas las reuniones gustará a todos por su proximidad, su humanidad, todos encontrarán simpático y agradable y se disputarán su amistad. Otra cosa será en la distancia corta de la intimidad, que seguirá siendo Rey, pero en su lado negativo, despótico y tirano.
El Rey de Oros, contemplando cada día sus propiedades, sus casas, sus adquisiciones y no quedando satisfecho, pensará en nuevas adquisiciones, nuevos proyectos que den frutos en un futuro.
Y así llegamos a las última figuras, los Caballeros.
A estos les pasa lo mismo que a las Sotas, pero con el movimiento contrario, no saben si quedarse en palacio o salir y buscar otro palo. Para que entendais, simboliza un inconsciente muy materialista, por ejemplo, que quizá prefiera ponerse en marcha y gastar algún eurillo en un crucero. Deja de estar inactivo, Oros y quiere pasar al Fuego, mucho más activo.
Los cuatro caballos, con su movimiento, reflejan la velocidad del palo. El caballo de Espadas, vuela por los aires, como nuestras ideas en la cabeza. Le sigue en velocidad el caballo de Bastos, también muy brioso, como corresponde al Fuego. Con un trote elegante encontramos al caballo de Copas, decidido a entregar su ofrenda, la copa, en otro lugar. Y prácticamente parado, el caballo o mulo de Oros, otea con su jinete el horizonte, atisbando dónde está el buen negocio, la buena tierra, la buena inversión. Es la carta más lenta de los arcanos menores, pero eso sí, de éxito asegurado.
Cuando en una lectura con arcanos menores aparecen los caballeros hemos de estar muy atentos al palo porque nos indicarán la velocidad de nuestro inconsciente.
Y hasta aquí esta descripción del palacio de las figuras, que en nuestra cotidianidad se refleja en multitud de acciones de las que pocas veces somos conscientes.

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