El arco de crecimiento 2

La meta de la flecha es dar en la diana y el crecimiento del ser humano también tiene este propósito. Todas las vidas tienen como consigna actualizar su potencial . Es la teoría de James Hillman, según la cual somos como una bellota, con un carácter único que pide ser vivido y que ya se encuentra presente antes de manifestarse. Que lo haga es otra cuestión.

Cada uno ha nacido en un lugar que quizá ayude en su crecimiento o más bien le entorpezca. También puede pasar que el carácter, el temperamento limite a la persona o le facilite la acción. Asimismo puede suceder que, siguiendo con el símil de la flecha, la madera de la que está fabricada sea de mala calidad, o sea la persona tenga mala salud y se rompa con facilidad y antes de llegar a su destino.

La flecha además puede encontrar vientos a favor que le hagan más rápida su trayectoria o al contrario, en contra, y en este caso la persona se verá forzada a desplegar más energía para mantener el objetivo.

La flecha hará su trayectoria como la que describe el sol, es decir, nace por la mañana, que es la infancia, la pubertad y la adolescencia, llega a su zenit al mediodía con madurez, bajará durante la tarde y llegara al final cuando caiga la noche, vejez y muerte.

Vemos que hay una correspondencia con el patrón físico, pero se dan diferencias importantes en la segunda parte de nuestra vida.

La flecha irá bajando y es inevitable, pero no es necesario que nuestra parte interna siga este modelo. De hecho, nuestro propósito sería el de intentar mantener la trayectoria lo más horizontal posible y solo cuando la desaparición fuese inevitable hacer un mutis silencioso.

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