Cuando es el centro emocional o las copas el que es invadido por los otros puede suceder:
Si el invasor es el centro intelectual, las espadas, nos volvemos fríos y calculadores, demostrando incapacidad para expresar las emociones y nos agotamos con explicaciones racionales. Perdemos el candor.
Si el invasor son los bastones o el centro creativo-energético, los afectos serán apasionados y posesivos, aparecerán los celos, la dependencia afectiva y la obsesión sexual. Nuestros enamoramientos se convertirán en retos, en victorias.
Si el invasor es el centro material, los oros, aparece el chantaje, las manipulaciones afectivas para obtener un beneficio propio, el amor a una persona por lo que tiene y no por quien es.
El centro emocional, las copas, puede aceptar como aliado al centro intelectual si escoge sus afectos, comprende los de los demás y clarifica sus emociones. Pone cabeza en sus decisiones y no va por la vida con un lirio en la mano.
Podrá convertir como aliado al centro creativo, los bastones, si descubre el placer de actuar y crear de una forma práctica, no llevado por el corazón de una forma ideal.
Podrá convertir al centro material o los oros en su aliado si aprende a amar no solo a sus semejantes sino a todo lo que existe, todo lo que está vivo y es digno de ser amado. O sea ampliar su capacidad amatoria.

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