Releyendo el libro Meta Genealogía de Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa, de la Editorial Siruela, me he encontrado con unas páginas que he pensado muy oportunas para este blog.
Los arcanos menores del Tarot se dividen en cuatro palos o símbolos , cuatro energías dotadas cada una de ellas de un lenguaje distinto.
Intelectual, las Espadas o el Aire : las ideas, las creencias, nuestra capacidad para pensar. Su lenguaje son las ideas y su dinámica, concebir, creer, pensar, definir lo que es.
Emocional, las Copas o Agua: nuestros afectos y sentimientos, las emociones que nos vinculan y nos separan de los demás, nuestro aprendizaje de las relaciones. Su lenguaje son los sentimientos y su dinámica es el amor en todas sus formas y los sentimientos negativos que se apartan
Sexual-creativa, los Bastos o el Fuego: todas las posibilidades de la actividad creativa y sexual que consistan en engendrar un proyecto o un ser. Su lenguaje son los deseos y su dinámica crear y poder.
Material, los Oros o la Tierra: todo aquello que nos mantiene con vida, nuestro cuerpo, su salud, el dinero, el territorio, la casa. Su lenguaje son las necesidades y su dinámica, vivir, sobrevivir, obrar entre nuestros semejantes.
Estas cuatro energías obran en nosotros y lo ideal es que, como cuatro caballos que arrastran un carro vayan al unísono, sin protagonismos o rebeldías. Pero sucede frecuentemente que por razones culturales, sociales o familiares, una energía se ve » colonizada» por otra.
Así, el intelecto, invadido por las emociones, ya no consigue razonar con claridad; la sexualidad se convierte en angustia, el dinero en un motivo para vivir.
Se podían establecer cuatro variaciones o desviaciones de la personalidad al ser invadido cada uno de los centros por cualquiera de los otros tres.
Y este va a ser el tema de nuestra próxima cita.

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