Delante de la carta del Sol, quien negará la fuerza de esta luz ; es una carta benéfica por excelencia y el consultante se ve ya salvado habiendo dejado atrás la zona de incertidumbre de la carta de la Luna. Pero en una consulta sale frecuentemente no indicando las buenas cualidades del arquetipo sino justamente lo contrario. Una persona representada por un Sol, está muy satisfecho consigo mismo, quizá demasiado. Espera que a su paso el resto de los mortales se aparten, incluso le aplaudan i vitoreen. Un ego descomunal o un orgullo pueden aparecer con facilidad y el consultante que estaba tan satisfecho, se ve arrinconado, desvalorizado por su mala actitud.
El simbolismo de las dos últimas cartas es muy esperanzador. La carta del Juicio indica que el consultante ha despertado y ya nada será igual que antes. Ha nacido una nueva personalidad, porque estaba muerto y ha resucitado. Siempre para que nazca o surja algo nuevo, algo o alguien ha de haber muerto.
En la carta del Mundo, todas las fuerzas contradictorias con las que hasta ahora ha tenido que enfrentarse el héroe aparecen juntas danzando.
Enfrentándonos a los arquetipos y liberándonos a la vez de las coacciones a las que nos someten, uno se vuelve cada vez más capaz de responder a la vida de una forma individual. Cuando un ser humano ha completado un cierto grado de conocimiento de sí mismo, es capaz de efectuar elecciones distintas de las del rebaño y expresarse de una manera que es la suya propia. Una persona individuada no es lo mismo que una persona individualista. No trata de conformarse con las costumbres, pero tampoco siente la necesidad de desafiarlas. Al estar a gusto consigo mismo, está instantáneamente a gusto con nosotros y nosotros con él.

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