El simbolismo de las cartas del Tarot es el mapa de este viaje interior en el cual todos nos hallamos embarcados.
Las imágenes del Tarot no significan personas, cosas o acontecimientos sino que proyectan a las personas, cosas y acontecimientos dentro del contexto del viaje.
Cuando se consulta el Tarot, no son las cartas lo que hay que leer: lo que debe leerse es la propia vida. Los símbolos no se resuelven en situaciones, sino que sugieren el significado de las mismas.
El viaje a través de las cartas es básicamente un viaje a nuestra propia profundidad. Cualquier cosa que encontremos en este viaje es, en el fondo, un aspecto de nuestro más profundo yo.
Cuando un consultante se inquieta por su futuro es porque no valora sus acciones presentes, duda. El libre albedrío consiste en elegir una de las infinitas sendas.
Es labor del Tarotista conducir al consultante a dejar de ser lo que los otros quieren que sea para llegar a ser lo que él verdaderamente es. La finalidad es sanar, ayudarlo a vivir. Puede suceder que por miedo a la transformación, se niegue a incorporar nuevos conocimientos, adulando su propia ignorancia. Es la persona del » NO» y del » PERO». Al aceptar la idea de no valer nada, desdeña meditar para encontrar a su Dios interior. El consultante confunde CONSCIENCIA ( ser esencial ) con el acto de darse cuenta de algo. La finalidad de la consciencia es llegar a ser ella misma, es una semilla que se desarrolla tras sucesivas mutaciones. Si el tarotista no prepara al consultante para que eleve su nivel de consciencia, éste se sentirá como si le arrancaran los dientes. Para cambiar hay que desear cambiar, saber que se puede cambiar y por fin aceptar las consecuencias de este cambio.

Deja un comentario