Con la Rueda de la Fortuna y el Juicio llegamos al grado 10. Representa el fin de un ciclo y principio de otro. Siempre la carta de la Rueda nos ayudará a intuir un cambio en la dirección de las energías. Es muy importante que os fijéis en su posición en las cartas porque indica un cambio de percepción a partir de su aparición. Es una carta de movimiento, como el Carro o el Ermitaño. Al contrario que la carta de La Papisa, el Colgado y La Templanza que son cartas de inmovilidad.
Con el 20, el Juicio, carta importantísima en una lectura, no solo para el que la hace sino también para el consultante. Nos habla de despertar, de darse cuenta, de un nacimiento a una nueva consciencia con la aceptación de la ayuda espiritual, de un deseo que se manifiesta y asciende hacia su realización. Si sale la primera, el tarotista ha de intuir que la carta está llamando la atención sobre un aspecto importante a tener en cuenta.
El peligro en ambas cartas es bloquearse o negarse a pasar a algo nuevo y volver a la casilla de salida .
Sin el Juicio, la Rueda seguirá dando vueltas, ignorando que hay otra alternativa. Sin la Rueda, El Juicio es una huida a mundos desconocidos, pero superficiales o también de integrarse en grupos que huyen del mundo para experimentar acciones novedosas que les hagan despertar a no se sabe que.
Mi deseo sería que el lector observase que siempre el peligro está en no pasar a la carta siguiente, en quedarse en una zona de confort que ya está bien para el consultante y se instala en el mundo de la queja, la insatisfacción y la lamentación. Pero la solución está siempre en sus manos y en sus decisiones. El futuro depende de lo que se hace en el presente.

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