Y llegamos al 8 y el 18, dos cartas femeninas pero bien distintas.
En la primera, la perfección de la mujer justicia nos habla de sometimiento a unas normas de conducta, de una exigencia hacia uno mismo y hacia los demás que a veces hará difícil la convivencia. Pesa lo necesario y corta lo superfluo, nada que añadir, nada que quitar.
La Luna, la carta 18 representa la perfección de la intuición, es la madre cósmica, la feminidad y el misterio. Es la imaginación, la fantasía, el mundo femenino de una familia.
La mujer Justicia sin la Luna corre el riesgo de perder de vista su dimensión cósmica y volverse voluntarista, normativa, intolerante.
La Luna sin el rigor de la Justicia y sus pies en el suelo puede perderse e ir a la deriva, con melancolía, angustia, depresión.
La Luna es siempre cambiante mientras que la Justicia es inmutable.
Si recordamos las tres hileras de los arcanos mayores en el tarot Rider, en el cuarto lugar está el Emperador y debajo la Justicia, pero en la última hilera encontramos la Luna, donde las leyes y las normas de las dos primeras cartas brillan por su ausencia, todo se hace guiados por la intuición y la imaginación, en completa libertad pero eso sí, habiendo trabajado las cartas anteriores que no es empresa menor. Uno puede perderse en ese inconsciente alterado por la acción de la Estrella al derramar sus dones y talentos, tan generosa ella.

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