Despues del 6, Los Enamorados y el 16, La Torre, aparejamos el hombre Carro y la mujer Estrella, o sea 7 y 17
en la carta del Carro, el ego, recién descubierto se cree capaz de cualquier cosa y emprende aventuras y toma decisiones de un modo impulsivo, porque aún cree que querer es poder. No es capaz, en su deslumbramiento, de ver que no domina ni a los animales que han de arrastrar el vehículo, ni se conoce por descontado a él mismo.
Quiere simplemente comerse al mundo, sacar un provecho de él y esto será básicamente lo que lo diferencia del 17. La Estrella, ya habiendo crecido como consciencia, se conoce a sí misma, por esto su desnudez, no necesita un traje que la identifique, ha encontrado su lugar en el mundo y desde este lugar su función será alimentar, nutrirlo con sus dones que harán fluir las energías y con la esperanza de un futuro creativo.
Recordad siempre que nuestro crecimiento es en espiral y que volvemos a pasar por las circunstancias en que se nos puso a prueba. Si la primera vez tropezamos, hemos de procurar no volver a repetir el error y esto se dará si realmente hemos aprendido la lección.
Si en una lectura, el consultante manifiesta que SIEMPRE le sucede lo mismo, es simplemente que no aprende la lección y se le volverá a presentar hasta que lo haga. Pero puede muy bien marcharse sin haber conseguido su propósito, esto si, lamentándose de su mala suerte y de su destino.
5

Deja un comentario