Si el dos es acumulación, el cuatro estabilización, el seis unión con la belleza, el ocho es el símbolo por excelencia de la perfección, en la materia y en el espíritu. En la carta de la Justicia, la mujer sedente mira a la cara del consultante indicándole que está donde está por las decisiones antes adoptadas y que así está bien. Es una carta muy afirmativa. Si sale la primera en una consulta, ya casi no tendrían que mirarse otras cartas, porque es asertiva a la pregunta.
Si en el siete de espadas, nos marchábamos del campamento con astucia, es decir habíamos tomado una decisión aventurada, ahora la carta 8 de espadas, nos dice que ya que has conseguido la libertad que buscabas, has de aceptar sus consecuencias. Tu mismo estás limitándote, mentalmente y no te atreves a seguir adelante pero las espadas no te impiden el paso. Es la segunda carta de espadas con los ojos vendados, recordad el dos. Quiere decir que alguna cosa no queremos ver.
En el ocho de bastos, algo inminente se aproxima. Es la carta más rápida de los arcanos menores. En la carta anterior, habíamos desplegado tanta energía, que ahora es inevitable que nos vuelva a nosotros de cualquier forma, no siempre la deseada. Pero se ha de confiar en las buenas perspectivas y en su desarrollo rápido.
En el ocho de copas, nos marchamos dejando atrás un lugar, un sentimiento, alguna cosa a la que estábamos bien acostumbrados, pero que hemos aprendido que en este momento ya no toca. Nuestra marcha es voluntaria, no forzada. Pero el futuro lo vemos amenazador.
En el ocho de oros vemos a un artesano trabajando sobre una moneda. Es su trabajo, le gusta y se pasa el día haciendo esto. Es una carta de reconocimiento de una tarea que seguramente es tu vocación, con la disfrutas y te realizas. Seguramente el consultante está dudoso sobre la importancia de realizar algo que no le cuesta nada, y como no le cuesta piensa que no tiene mérito. Si no le cuesta es que es aquello para lo que sirve. La carta es su confirmación.
Los ochos suelen ser cartas agradables, de confirmación de una situación, como el cuatro, pero ya en otro nivel más elevado. Recordad la misma figura del número, las dos bolitas, abajo materia y arriba espíritu.
Otra energía nos traerán los nueves, parientes de los cinco, la primera crisis.

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