Las cuatro funciones 11

Vamos a estudiar los doses de los arcanos menores, y para esto nos fijaremos en el dos de los mayores, la Papisa. Es una carta pasiva, no tiene movimiento porque está procesando la energía que ha recibido la carta anterior del Mago. Esto quiere decir que en los menores, todas las capacidades estarán en potencia, esperando una elección.

El dos de espadas simboliza muchas posibilidades mentales, pero aún sin utilizar: no nos decidimos, dudamos, pasamos de un tema a otro. Quizá tenemos prejuicios, o recordamos otras situaciones y nos cuidamos mucho de no volver a errar, en cualquier caso, no hacemos nada por temor quizá a resultar heridos o maltratados.

En el dos de bastos, los deseos se acumulan, hay un gran potencial creativo en gestación pero nosotros mismos nos ponemos límites, nos ponemos barreras. Puede ser timidez, inseguridad en uno mismo, la mente interfiere y bloquea la energía. Tenemos el mundo en las manos, pero no nos damos cuenta.

En el dos de copas, hay un sentimiento amoroso aún sin especificar. Es la preparación para el enamoramiento. Hay una acumulación de ensoñaciones, hay reserva y un gran sentimentalismo. Puede simbolizar una inmadurez emocional, imposibilidad de mantener relaciones, un miedo al compromiso o un corazón lleno de fantasías infantiles.

Con el dos de Oros se representa el momento en que se está manteniendo un equilibrio para que un contrato, un proyecto, una asociación acabe de fraguarse. También un reposo antes de la acción y una recuperación de las fuerzas.

Siempre se ha de observar con atención que cartas acompañan a los doses, para intuir si la espera es por prudencia o sencillamente por pereza. La Papisa puede indicarnos prudencia, pero a menudo tras esa actitud se esconde el acomodamiento, el apoltronamiento, el dejar que las cosas se solucionen solas.

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