Las cuatro funciones 5

Mientras estamos en estado de vigilia, lo que identificamos como despiertos, la cuarta función o inferior trabaja mal y de manera problemática. Sin embargo, durante nuestros sueños nocturnos puede trabajar bien, sin trabas. Esta es la causa por la cual resulta tan interesante recordar nuestros sueños, porque a través de ellos accedemos a cualquier dinámica valiosa que está faltando en nuestro estado de vigilia.

Las dos posturas racionales, pensar y sentir, son necesarias para vivir la vida conscientemente. El pensar proporciona reglas y estructuras, mientras que el sentir convierte estas estructuras en elásticas y flexibles.

Los intuitivos observan primero el abanico de posibilidades y extraen una, mientras que los sensitivos, que se fían de sus sentidos, registran solamente lo que se muestra delante de sus ojos.

Las dos funciones racionales, pensamiento y sentimiento, se excluyen mutuamente y lo mismo sucede con las dos irracionales, sensación e intuición. Cuando estamos ocupados pensando en algo, no podemos al mismo tiempo sentirlo; de la misma manera, si estamos concentrados en la observación de algo con nuestros sentidos, no podemos al mismo tiempo estar receptivos al mensaje que nos llega a través de la intuición.

Para llevar a cabo un trabajo sobre nosotros mismos, es necesario concentrarnos en nuestra función principal natural, para armonizarla con las demás.

Cuando hablamos de consciente e inconsciente nos referimos a un sistema de energía psíquica con sus flujos y reflujos, progresos y regresos. Mientras estamos despiertos, el mundo exterior fuerza nuestra psique a fluir hacia el exterior para tratar con él. Cuando dormimos, el flujo se vuelve hacia dentro, hacia el mundo del inconsciente.

En una lectura de Tarot, lo que se manifiesta es el estado del inconsciente en el momento preciso en que se hace la lectura y sobre ese tema en concreto. Es una herramienta precisa y preciosa para indagar cuales son realmente los motivos, las intenciones que muchas veces permanecen ocultas o no suben a la consciencia.

Una vez intuida la respuesta a la pregunta, las cartas nos darán una indicación de cómo transcurrirá el tema en adelante, si no cambiamos nuestra actitud. Si se observan cartas favorables , es lógico que sigamos con la pauta actual, pero si las cartas indican retrocesos, paradas o momentos conflictivos, lo natural en el consultante es que piense en otra estrategia, en otra forma de actuar en adelante.

De ahí el error de creer que con las cartas de Tarot se puede predecir el futuro. Nadie puede predecir su futuro, salvo uno mismo con sus decisiones. Las cartas no son determinantes, porque sencillamente si se cambia la actitud, ya no aparecerán los fenómenos que auspiciaban.

Cuantas veces he de corregir a consultantes que se quejan que tal cosa o tal otra no ha sucedido. Siempre les pongo en un brete al preguntarles si ellos habían hecho alguna cosa, habían cambiado su actitud para conseguir el futuro anhelado o simplemente habían creído que como las cartas daban un resultado, seguro que sucedería.

Solamente cuando tomamos decisiones hacemos crecer nuestra consciencia. Por esto la carta de Los Enamorados está donde está, en el momento en que hemos crecido suficiente para pensar que ya somos mayores y podemos tomar decisiones. Se supone que tenemos libre albedrío y somos nosotros los que nos labramos nuestro futuro con nuestras decisiones. La suerte puede ayudar si estamos despiertos y nos damos cuenta de que pasa por nuestro lado.

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