El taller de la sombra 12

Hoy vamos a hablar de máquinas.

Al empezar con el trabajo sobre uno mismo, no comenzamos con una máquina nueva y limpia. Nos hemos mentido, justificado, culpado a los demás etc. La máquina está sucia y oxidada y además hemos fabricado topes o amortiguadores de una forma gradual debidos a la educación. Los topes hacen la vida más fácil y permiten al hombre tener siempre razón, le impiden sentir su conciencia.

Podría ser una fábrica de productos químicos donde todo está previsto para un alto rendimiento, pero en las condiciones ordinarias de la vida, la fábrica nunca alcanza su máxima capacidad, porque solo usa una pequeña parte de su maquinaria y solo produce lo que es indispensable para su existencia. El trabajo de la fábrica consiste en transformar una clase de materia en otra, desde el punto de vista cósmico, las substancias más groseras en substancias más finas.

La mayoría de la energía elaborada por la fábrica se desperdicia, sin ningún provecho, sobre todo en tensión muscular inútil. El aumento de la producción no puede tener ningún sentido mientras no se haya detenido el desperdicio.

El ego, como se ha construido hasta el presente, funciona como una máquina dirigida por un ordenador de la mente inferior. Cuando nuestra consciencia utiliza el circuito programado por las memorias, nos convertimos en una máquina, un robot. Los pensamientos, sentimientos, acciones y decisiones que tomamos en la vida cotidiana NO provienen de la voluntad de nuestro ser profundo, sino de mecanismos automáticos de respuesta a los estímulos procedentes del entorno. Es la máquina que responde, no nosotros.

Es posible dejar de ser una máquina, pero para ello y ante todo es necesario, es preciso, conocerla.

El verdadero despertar no tiene por qué ser una experiencia misteriosa, mística o grandiosa acompañada de ángeles tocando trompetas. El verdadero despertar comienza por la toma de consciencia de esa máquina que es el ego y la decisión de utilizarla conscientemente en lugar de ser ella la que nos utilice.

Deja un comentario