La mayoría de las personas guardan dentro de sí miles y miles de cosas que nunca suben a la clara superficie, que se pudren y torturan desde allí abajo. Por esto, aunque estén corrompidas y hagan sufrir, la consciencia las rechaza una y otra vez, se hacen sospechosas y son objeto de temor. Lo que se considera nocivo no puede subir a la superficie. Pero la verdad es que nada es nocivo y nada es benéfico. Todo es bueno o todo es indiferente. Cada uno lleva en sí cosas que son buenas y deben apropiarse, pero que el sujeto no permite que suban a la superficie. Si subieran, sería funesto, una desgracia. Pero, en realidad, tal vez sería una suerte.
Estamos es la orilla de este lago, las olas vienen y van. Las olas simbolizan sucesos que la vida nos presenta. Si nos atrevemos a navegar, con la escasa experiencia, las olas grandes pueden hacer zozobrar la barca. Solamente cuando se sepa cómo enfrentarse a la ola, se podrá navegar con seguridad e incluso caminar sobre las aguas, que en este caso simbolizan las emociones.
En plena navegación de la vida, hemos de sentirnos cómodos y movernos con el movimiento del agua, no rígidos, porque el esfuerzo nos producirá contracturas. No luchemos contra el movimiento inevitable de la superficie, hemos de adaptarnos a un perpetuo fluir.
Imaginemos que llueve mucho y en consecuencia hay inundaciones. La reacción lógica es subir a la azotea de la casa. Son las imágenes que siempre vemos en las noticias, la gente haciendo señales sobre los tejados de sus casas.
Si al contrario, el peligro proviene del espacio, por ejemplo, en un bombardeo, la reacción lógica es bajar a los sótanos y refugios para proteger la cabeza.
Estas dos imágenes sirven para explicarnos que cuando las emociones ( agua) amenazan nuestra cordura, la cabeza, el pensamiento, ha de tomar las riendas. Y al contrario, cuando es la cabeza ( el fuego del cielo) que quiere anular, reprimir o sofocar las emociones, se debe buscar refugio en este mundo subterráneo.
En el jardín de nuestra casa, hay un perro. El animal conoce la voz de su Amo ( tu esencia) entre muchas voces y la obedece. Escucha esta voz e ignora las otras. Siendo cachorro, cuando comienza su entrenamiento, correrá de una voz a otra, confundido. A medida que el entrenamiento de la vida continúa , esa voz se vuelve cada vez más clara y se distingue de todas las otras, se hace más amable y ninguna otra importa.

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