El taller de la sombra 5

Hoy imaginaremos que este amo del carruaje tiene una casa. La casa tiene cuatro habitaciones, pero suele vivir en la más pequeña y la más miserable sin sospechar en lo más mínimo de la existencia de las otras tres que están llenas de tesoros. Cuando oye hablar de ellas, comienza a buscar la llaves de las habitaciones ignorando que ni hay puertas.

Estas cuatro habitaciones simbolizan nuestras cuatro funciones: la función mental, la sentimental, la intuitiva y la sensitiva. Como siempre hay una que predomina y con ella nos sentimos cómodos y a nuestro aire, olvidamos las otras.

Cuando encontremos las llaves de las otras tres habitaciones y seamos capaces de hacer un uso de ellas, nos convertiremos realmente en amos de la casa. No seremos personas completas hasta que no entremos en todas las estancias todos los días, aunque solo sea para airearlas. Hay gente que solo vive en el sótano y otros solo en la cocina, la mayoría no conectan la luz eléctrica o solo a veces y hacen uso de las velas.

En la casa de la vida, es habitual no conocer al amo y como viven muchos invitados, llegan a pensar que son los dueños y en momentos determinados se empoderará de la situación el corazón, o bien la mente o los cinco sentidos y los demás tendrán que seguir aunque no les parezca bien y quizá se resisten y se colapsan y el cuerpo se resentirá con la energía bloqueada en un lugar determinado, las famosas contracturas.

Pero si uno se analiza honestamente encuentra quien está en este momento al frente de la situación, adjudicándose el papel del amo sin serlo.

Los cimientos de la casa simbolizan una actitud interior, una manera de ser y de pensar. Si esta actitud es sólida, la seguridad de la construcción está garantizada, incluso se pueden cambiar los planos sobre la marcha. Pero si los cimientos son frágiles o inexistentes, el edificio se vendrá abajo por muy prometedor que el futuro aparezca al principio. Esto puede suceder si nuestras relaciones se caen a pedazos, si nuestro cuerpo está en malas condiciones, si nuestra creatividad es limitada o somos de un humor imprevisible.

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