Necesitamos también un buen caballo, las emociones.
Cuanto más fuerte y robusto sea el caballo, mejor y más deprisa y con mayor placer avanzaremos por el camino. Si nuestro caballo es muy robusto pero está mal dirigido corre el riesgo a veces de desbocarse y de ponerse a galopar sin rumbo. Pero necesitamos este caballo, repito, las emociones, cuyo papel consiste en suministrar la energía que hace mover las cosas en el campo material. En el Tarot y en los arcanos menores, son los Bastos .
La naturaleza nos ha dado un cochero, la mente, para dirigir de forma inteligente y saber usar con sensatez toda la energía del caballo.
Pero es muy importante que el cochero oiga y comprenda la voz del Amo en primer lugar, pero también que sepa conducir al caballo y que esté bien adiestrado a obedecer las riendas. Para que la parte mental del ser humano realice plenamente su función, necesita desarrollar su capacidad de estar en relación directa y consciente con el SI mismo o dueño del conjunto a fin de recibir las instrucciones. Y a la vez necesita desarrollar el conocimiento de la naturaleza emocional a fin de mantener el control cuando el caballo, las emociones, se desboquen. No es menor la importancia de cómo está sujeto el caballo al carro. Si una sola de estas tres conexiones presenta algún defecto, el conjunto no puede funcionar como un TODO. Las conexiones no son menos importantes que los cuerpos. Al trabajar sobre SI mismo, el hombre trabaja sobre el cuerpo y sobre las conexiones.
El trabajo sobre Si mismo debe comenzar por el cochero, que es el intelecto. A fin de poder oír la voz de su amo, debe estar bien despierto, plenamente consciente. Puede ser que el amo hable un lenguaje que el cochero no comprenda, pero debe aprender este lenguaje igual como aprende a sujetar al caballo y éste al carruaje.
Puede suceder que cuando el amo da la orden de partida, el cochero sea incapaz de ponerse en marcha porque no ha oído o no ha entendido o no ha sujetado al caballo con las riendas o no ha alimentado bien a este animal.
Es un doble trabajo : sobre el cuerpo, caballo y carruaje y sobre las conexiones, la comprensión del cochero, las riendas y los arneses. Cuando todo funciona, la personalidad estará al servicio del amo.
El cochero, el intelecto, tiene dos partes : una superior y otra inferior o automática. En los arcanos menores del Tarot, la mente son las Espadas.
El ser humano actúa la mayor parte de las veces bajo el impulso de la mente inferior, automáticamente, basándose en experiencias anteriores. Esta mente inferior no conoce el camino y tampoco sabe dirigir al caballo. Prueba de refrenarlo, atarle las patas o hacerle pasar hambre para que no corra tanto, incluso lo puede llegar a matar y entonces el cochero ha de bajar del pescante y arrastrar el carro el mismo.
Si queremos mejorar las cosas hemos de volver a alimentar al caballo o sea liberar nuestro potencial emocional y entrenar al cochero.
Este gran viaje de la vida es una experiencia maravillosa cuando nuestro coche funciona bien, o sea cuando nuestra personalidad está en armonía con el SI mismo, el amo.

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