Vamos a bailar 8

Y así les sorprende la voz que de nuevo les alienta a cambiar de pareja.

EL SOL deja, muy a su pesar, a la Emperatriz y acoge en sus brazos a la mujer FUERZA, que lleva un león excitado que se acaba de pelear con los animales que tiran del Carro. Pero, ¡ oh sorpresa ! el león al encontrarse con el Sol se convierte en un manso cordero que se deja acariciar y su dueña ya no tendrá necesidad de sujetarle. Con facilidad, el Sol consigue que los tres, la muchacha, el león y él mismo luzcan por la pista de baile para asombro de todos, como siempre sucede con el astro rey.

Al ERMITAÑO, que no pensaba cambiar de pareja al estar tan a gusto con la Papisa, le ha sorprendido la llegada de una mujer que es toda ella ímpetu y energía, nada menos que una EMPERATRIZ, que sin más preámbulo ha empezado a explicar los proyectos que tenía en la mente, los que ya había llevado a cabo, las múltiples actividades que desempeñaba en la actualidad y el desconcertado Ermitaño se ha sentido superado y sin proponérselo ha dejado que su mente volara a lugares desconocidos, más tranquilos, como sus colecciones de sellos o de mariposas o sus lecturas de los autores clásicos que tanto le inspiran.

LA PAPISA ha pasado de los brazos del Ermitaño, que era un lugar tranquilo y seguro por la edad del maestro, a otros brazos más jóvenes, los del MAGO, que no tiene experiencia pero sí ganas de movimiento y ha pensado que quizá también estaría bien divertirse un poco y salir de la pasividad que acostumbra a dominarla. Intenta aconsejar al joven, muy inmaduro, con consejos que le sirvan para la vida que tiene por delante; él al principio está atento a sus sugerencias y la admira, se la ve tan sabia y ponderada….

EL EMPERADOR, por fin, puede empezar un baile con la mujer que todos han admirado desde el principio, LA ESTRELLA. Se la ve tan joven pero a la vez segura de sí misma, con confianza en la vida, generosa, siempre con una palabra amable para todos, atenta a sus palabras y aporta luz en los momentos en que él ve que está confuso; no le defrauda en absoluto. Seguiría bailando con ella toda la noche si de él dependiera, pero quizá tenga un defecto oculto y resulte ser, de tan generosa, derrochadora y esto sí que a él no le gusta nada, claro que si pudiera controlarle los gastos…

EL PAPA se ha visto delante de la mujer LUNA e intuye que detrás del misterio que desprende, conoce mundos que a él le quedan muy lejos, por inexplorados y fantasiosos. Pero no hay duda de que tiene el atractivo de la experiencia nueva y su actitud muestra una total receptividad. Quizá podría convencerla para que desarrollasen juntos temas que hasta ahora él no se atreve a contemplar debido a su rigidez ortodoxa, pero que quizá por amor podría empezar a tener en cuenta.

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