Vamos a bailar 7

Esta vez, el chico CARRO duda en dejar subir a una mujer, LA FUERZA que lleva un león detrás de ella. Ella no ha dudado ni un momento y consigue hacer sitio para que el animal pueda añadirse al viaje. Al principio, con la novedad todo será un jardín de rosas, pero el león sintiéndose quizá dejado de lado, reclamará su protagonismo y a duras penas conseguirá la muchacha que no atosigue a los animales que tiran del carro, que por cierto el hombre no controla de ninguna manera.

EL SOL, ya un poco cansado de la admiración que despierta en la Papisa, aprovecha el cambio de pareja para acercarse a la EMPERATRIZ. Sin dudarlo ésta cae en sus brazos y sigue los pasos que el astro rey va marcando. Ella se siente iluminada por esta luz deslumbradora que pone de relieve su creatividad. Parece como si su gran potencial nutricio se fuera multiplicando sin esfuerzo. ! qué gran momento está viviendo la Emperatriz ¡ El Sol, por su parte, da por descontado que ella en sus brazos esté en el paraíso.

La PAPISA se ha quedado de nuevo sin pareja y otra vez no sabe que decisión tomar. Entonces, un caballero ya mayor con aspecto de ERMITAÑO, muy ceremoniosamente la invita a bailar. Pronto descubrirán que pueden ser dos almas gemelas, muy espirituales y que vibran al unísono, que viven un poco alejadas del mundanal ruido y que la soledad bien llevada es su estado perfecto. Tienen muchos temas sobre los que hablar y lamentan no haberse encontrado hasta ese momento.

EL MAGO se da de bruces con una chica rubia muy atractiva, LA ESTRELLA, que acaba de dejar los brazos de un Ermitaño y contenta con el cambio al principio se siente bien dispuesta a escuchar lo que su nueva pareja intenta explicar, sus ideas, sus proyectos, pero pronto se da cuenta de que a este Mago alguien le ha de parar los pies y como ella siempre desea que las cosas fluyan, intentará por todos los medios que cese la verborrea y pueda escuchar la música que, esa sí, fluye armoniosamente.

EL EMPERADOR está bailando con una mujer que le sigue con los ojos cerrados, porque vive en su mundo LUNAR, que no sabe de pasos concretos para seguir el ritmo de la música. Ella va a su aire, a su ritmo, que no es el de su pareja y el Emperador se da cuenta de que con esta mujer entre sus brazos pierde el control que tanto le ha costado obtener, pero, a la vez, le entra un gusto y un ansia de romper moldes, a dejarse llevar por algo que cree dirige a la muchacha y que ha oído decir se llama intuición.

Por último, tenemos a la sexta pareja que rígidos y en actitud ejemplarizante, danzan para ser contemplados, para que los demás vean cómo se debe bailar, sin mirarse y concentrados en sus respectivos papeles. EL PAPA y LA JUSTICIA imparten una clase magistral, sin fallos y sin concesiones a mantener una conversación y cada uno mira al frente porque en este momento cualquier distracción puede arruinar el efecto

Deja un comentario