Y nos asomamos a la carta de LA TORRE.
Sólo verla produce escalofríos en el consultante y ya se ve en la misma situación de los personajes. Pero, es una carta de fiesta, de salir de una prisión de las ideas en la que estabas encerrado, de ver la luz y ser libre, de pensar de manera distinta, siempre con un descubrimiento, con una sorpresa.
La carta nos dice que se ha vivido muy encorsetado y a partir de trabajarla se respirará otro aire más puro y sobre todo más nuestro. Porque claro, en una lectura de Tarot, las cartas están para ser trabajadas, no como una anécdota que solamente da una información y esto es lo más difícil.
Como la carta del Diablo, cuesta verla de forma positiva.
El peligro de la carta es hacer algo de forma impulsiva, cambiando drásticamente de parecer, sin pensarlo dos veces.
Todo lo contrario de la carta de LA ESTRELLA, que nos da un respiro.
La muchacha esta al aire libre, sin vestimentas que entorpezcan, recibiendo y dando sin descanso, confiando en el universo.
Y ahí está el oro que no reluce: eres tú o alguien actuando de forma demasiado desprendida, demasiado generosa, incluso despilfarrador, una mujer demasiado espontánea, melena al aire y que con su generosidad sin medida altera el inconsciente y nos daremos de bruces con la siguiente carta.
Como la carta del Carro, la inmensa energía de la mujer estrella puede destruir o alterar en exceso.

Deja un comentario