En la segunda hilera, las cartas nos ponen un poco en nuestro lugar que es lo que más necesitamos en ese momento de euforia subidos al Carro.
De entrada la carta de la FUERZA transmite poderío. Es una carta de ayuda para que seamos conscientes del enorme potencial que uno mismo tiene y que está oculto en ese momento del crecimiento de la consciencia.
Pero siempre aparece la tendencia a no mantenerse en el justo medio, tan difícil de conseguir. El carácter de algunas personas no ayuda a mantener el león a raya y una vez salido de la jaula en la que ha estado encerrado, resulta difícil de controlar.
En una lectura, se nos ve muy seguros del potencial y del control que somos capaces de conseguir, pero de alguna manera la carta nos alerta de que manifestamos excesiva seguridad actuando con prepotencia, pasando por alto que los demás también tienen su potencial y un león distinto pero igual de válido.
El peligro consiste en pasar de la fuerza a la prepotencia.
La carta que sigue a la mujer Fuerza , EL ERMITAÑO, siempre viviendo en la austeridad, con pan y cebolla, aislado del mundo, dejando atrás en su caminar momentos estelares, siempre en crisis, buscando y buscando aquello que de sentido a su vida.
Y he aquí el fallo, la actitud de continua búsqueda, de esperar siempre que en el próximo recodo se encuentre la luz, la salvación que te ha de dar la seguridad. Si te encuentras en este momento de reiniciar continuamente la búsqueda es que no te estás fijando en la sombra que se desplaza contigo, que te sigue fielmente y que ha de ser lo primero que debes analizar.
El peligro está en sumirse en la crisis perpetua, vivir en soledad y tristeza.
Pero la crisis ha servido para descubrir una nueva carta, LA RUEDA
AL ser una carta de movimiento también puede mal interpretarse, sobre todo en la actualidad cuando todo es tan líquido, tan efímero, tan inmediato. Lo fácil es pensar que uno ha de moverse; si, pero no en la superficie de la Rueda, como los animales de la imagen. Nos advierten del peligro de hacer cosas simplemente para huir de una situación determinada. El movimiento ha de ser siempre hacia el centro, donde las distancias desaparecen y todos somos uno.
El peligro de las cartas de movimiento, como el Carro y La Rueda es que malinterpretemos el sentido de esta energía o que bloqueemos esta Rueda por miedo, pereza, falta de seguridad y confianza en nosotros mismos.

Deja un comentario