La Emperatriz es una carta llena de vida, nutricia, que aúna las ideas del padre Mago y la sabiduría intuitiva de la Papisa. Una gran carta, pero es tan grande su deseo de llegar a todos los rincones, de controlar toda esta creatividad, que puede ahogar a los que le rodean, sean socios, sean hijos, sean amantes, sean colegas. Quiere estar presente en todos los actos, reuniones, fiestas para que nada se le escape y pueda seguir multiplicando su energía creativa. Qué conflictos entre madre e hija, suegra y nuera que se ha llevado al hijo querido y ahora se escapa de su control…..ella siempre actúa con buena intención, porque no duda de qué es lo que conviene a su creación. Puede muy bien ser la madre castradora y que corta las alas a sus polluelos para poder seguir su papel.
El peligro de la Emperatriz es obrar impulsivamente.
Con el Emperador llegamos a lugar seguro, estable sobre todo económicamente. Al personaje le gusta mandar y que se le obedezca, por el bien de la familia, de la empresa, de la comunidad. No le gustan las debilidades, las flaquezas, las lágrimas, las medianías. Quiere que le vean fuerte, insensible e impasible. De ahí la coraza y la capa que le envuelve para que no se vea su debilidad.
Cuántos emperadores andan por la vida con esta traza y son incapaces de sentir empatía, de un acercamiento, de una compasión o comprensión. Si se ha convivido la infancia y adolescencia con un ejemplar así, se queda marcado ya para siempre y aunque haya desaparecido de la faz de la tierra, se seguirá oyendo su voz.
El peligro del Emperador es estancarse en esta estabilidad, no dejar fluir las energías.
Con el PAPA, parece que la ayuda al consultante se aproxime. Se puede encontrar una solución al problema atendiendo a las explicaciones de alguien que sabe más que nosotros y que nos escucha, a diferencia del Emperador. Quizás eres tú mismo pontificando sobre tus conocimientos, creyendo que los demás son todo oídos y están prestos a escuchar las palabras que salen de tu boca. Tu rigidez nos indica que eres un poco testarudo y no cambias con facilidad tus ideas por otras nuevas o distintas. Te ves muy bien en esta posición de superioridad, con los discípulos a tus pies.
Pero también puede pasar que TU seas este maestro, que tengas un talento hasta ahora a la sombra y al que debes dejar salir, pero tu miedo a fallar, al ridículo, al que dirán, impedirá que los demás se beneficien del talento que solo a ti ha sido dado. !Y eso es solo orgullo!
El peligro del Papa es hablar y no practicar, traicionar, mentir y estafar. Exigir mucho a los otros y ser condescendiente con uno mismo o rigidez de ideas, vivir en una ortodoxia asfixiante.

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